Trabajadores peruanos afectados por terremoto y tsunami de Japón

El día de ayer 11 de Marzo del 2011 a las 00:45 am (hora peruana) un terrible terremoto de 8.9 grados en la escala de Ritcher asoló la costa noreste de Japón, con un saldo lamentable en vidas humanas y pérdidas materiales. Para mayor complicación el terremoto generó un maremoto de 10 metros de altura que arrasó con autopistas, viviendas, edificios públicos, vehículos y todo lo que encontró a su paso.

Perú tiene la segunda mayor colonia de migrantes latinoamericanos en territorio japonés con cerca de 60 mil de nuestros connacionales que residen en dicho país.

Al respecto nuestras autoridades diplomáticas han brindado información contradictoria. De un lado el embajador del Perú en Japón, Juan Carlos Capuñay, ha señalado que en la zona del sismo hay pocos residentes peruanos. Pero el cónsul peruano en Tokio Eduardo Gómez Sánchez ha informado que si bien es cierto en Sendai (epicentro del sismo) radican sólo 28 connacionales los afectados serían en total 40 mil peruanos que residen en la jurisdicción del consulado de Tokio y alredededores.

Lo cierto es que por lo menos los 28 trabajadores peruanos que radican en la zona del epicentro no han podido ser contactados por nuestras autoridades en territorio japonés, por lo que nos aunamos a los esfuerzos para procurar ubicar y brindar ayuda a nuestros compatriotas.

Cabe señalar que los 60 mil peruanos que residen en Japón migraron mayoritariamente en las últimas dos décadas por mejores perspectivas laborales, lo cual representa una gran responsabilidad para el Estado peruano.

En lo que respecta a las acciones concretas de apoyo a los familiares de los trabajadores peruanos en Japón, el embajador Juan Carlos Capuñay ha asignado las líneas telefónicas 0081334064243 y 00819022594475 en Tokio y 00818034734990 en Nagoya, para que puedan obtener información.

Asimismo, la empresa Telefónica del Perú ha dispuesto un servicio gratuito de envío de mensajes de texto hacia Japón desde celulares Movistar, que estará disponible hasta las 24:00 horas de mañana Domingo. Esperamos que la empresa Claro se aúna a este sistema y ojalá que se extienda por lo menos hasta la próxima semana.

Por su parte, en nuestro país el tsunami generado por el terremoto de Japón arribó en horas de la noche. Durante el día las autoridades dispusieron diversas medidas para afrontar el peligro, entre ellas el Ministerio de Trabajo ordenó la suspensión de labores en territorios costeros desde Tumbes hasta Tacna a partir de las 16:00 horas. Sin embargo, no todos los empleadores habrían cumplido las disposiciones laborales, pues en el caso de un famoso restaurante ubicado en la Costa Verde se denuncia que parte de su personal fue encerrado toda la noche en el local de la empresa durante la alerta de tsunami. Igual habría ocurrido en la empresa CEPREX que realiza actividades en la playa Colán. En ambos casos se amerita una investigación y severas sanciones por parte de la Autoridad de Trabajo si las denuncias fueren ciertas.

La primera ola arribó a la frontera norte del Perú sin consecuencias debido a su escasa altitud (aproximadamente 20 centímetros). En Lima no se produjeron noticias de importancia salvo el fallecimiento de un pescador en San Bartolo quien haciendo caso omiso de las advertencias decidió observar el tsunami y cayó al mar tras golpearse con una roca.

Asimismo, la prensa informa que 12 kilómetros de la carretera Pisco – Paracas quedaron inundados al salirse el mar, originando que la población evacue el lugar.

Como se observa, el terremoto y tsunami del Japón tienen implicancias en el ámbito laboral peruano. No sólo porque miles de nuestros connacionales trabajan en territorio japonés y sustentan con sus ingresos a sus familiares en Perú, sino también porque el Estado ha tenido que intervenir y dictar medidas de prevención para minimizar los riesgos de daños ante la llegada del tsunami a costas peruanas, siendo lastimoso que algunas pocas empleadoras hayan priorizado sus ánimos de lucro por sobre la seguridad de sus trabajadores demostrando una escasa responsabilidad social. Si el Estado no lo hace por los menos los consumidores deberíamos establecer sanciones a dichas empresas.

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